Mochila Educativa - Educación Lorenzo Guadamuz

SI USTED TUVIESE QUE PREPARAR UNA MOCHILA EDUCATIVA PARA SU HIJO PARA UN VIAJE AL año 2040 ( faltan 14 AÑOS) O AL 2050 ( faltan 24 AÑOS) QUÉ LE INCLUIRÍA PARA QUE SOBREVIVA?. SUPONGA SU HIJO TIENE 7 AÑOS EN EL 2026. Tendría 21 en el 2040 O 31 AÑOS en el año 2050..

Planificar para el futuro es pasar de un sistema educativo uniforme, graduado, enciclopédico y centrado en la enseñanza, hacia un sistema educativo flexible, personalizado en el aprendizaje e individualizado en los contenidos…

Artículo 1 de 3

Lorenzo Guadamuz Sandoval, Ph.D.

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Hasta el presente, los Planificadores de los Ministerios de Educación y de las Universidades, así como las Comisiones encargadas de desarrollar una Nueva Ley de Educación, por lo general planifican para el presente- cuando no para el pasado- y , máximo lo hacen para 4ó 5 años adelante, no planifican para el Futuro , porque para ello las tradicionales herramientas de planificación no funcionan , hay que usar la Planificación por Escenarios del Futuro.

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Planificar para el futuro es pasar de un sistema educativo uniforme, graduado, enciclopédico y centrado en la enseñanza, hacia un sistema educativo flexible, personalizado en el aprendizaje e individualizado en los contenidos, humanista, tecnológicamente asistido y orientado al aprendizaje durante toda la vida.

Debemos pensar una educación destinada a futuros inciertos, cambiantes y crecientemente atravesados por la IA, la ciencia y las nuevas tecnologías y los impactos ambientales (en el presente terremotos en diversas partes del Mundo).

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Al pensar en la construcción de un “Nuevo Modelo Educativo”que cambie el viejo modelo que ya tiene 166 años sin cambios, para una sociedad profundamente transformada por la IA, la automatización, la aceleración del conocimiento y la incertidumbre. debemos preguntarnos: ¿Cuáles son los grandes componentes que necesariamente tendría que transformar un sistema educativo para dejar de ser una versión modernizada de la escuela del siglo XX y convertirse verdaderamente en un nuevo modelo educativo para la segunda mitad del siglo XXI y bases para el Siglo XXII?

Si modificáramos profundamente estos componentes, ¿estaríamos realmente creando otra educación o solamente mejorando la existente?

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1.¿Qué hace que un modelo educativo sea realmente diferente?

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Durante décadas las reformas educativas han cambiado currículos, programas, libros, tecnologías, capacitación docente, infraestructura y sistemas de evaluación. Sin embargo, la estructura profunda de la escuela ha permanecido sorprendentemente estable: estudiantes agrupados principalmente por edad, tiempos escolares relativamente uniformes, asignaturas separadas, contenidos prescritos, un docente responsable de un grupo, avance determinado por calendarios, evaluaciones que verifican aprendizajes y certificaciones basadas en años o niveles cursados.

Es decir: hemos reformado muchas veces la educación sin necesariamente cambiar su arquitectura fundamental.

Nuestro desafío debería ser distinto. No preguntarnos solamente:¿Cómo mejorar la escuela que tenemos? sino:¿Cómo diseñar la educación que necesitará una persona para aprender, trabajar, convivir, crear y desarrollarse durante las próximas décadas en sociedades que nosotros mismos no podemos predecir completamente?

2. Cuáles componentes tenemos que transformar profundamente?

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Proponemos en principio ocho grandes Componentes .

A. La finalidad de la educación.

La educación tradicional se ha organizado principalmente alrededor de la transmisión y adquisición de conocimientos. El nuevo modelo tendría que desplazarse hacia algo más amplio: desarrollar seres humanos capaces de comprender, pensar, crear, aprender permanentemente, convivir, tomar decisiones y afrontar situaciones nuevas. Esto no significa disminuir la importancia del conocimiento. Al contrario: significa distinguir entre el conocimiento esencial que una persona debe poseer y aquel conocimiento al que puede acceder cuando lo necesite.

Aquí aparece una pregunta extraordinariamente difícil: ¿Qué merece permanecer en la mente humana cuando una parte creciente de la información estará disponible instantáneamente fuera de ella?

B. El conocimiento y el currículo.

Este puede ser uno de nuestros cambios más profundos .El currículo actual tiende a preguntarse:¿Qué contenidos debemos enseñar?. El nuevo modelo podría comenzar preguntándose:¿Qué necesita saber, saber hacer, comprender y ser capaz de aprender una persona para desenvolverse en futuros inciertos?

Eso nos conduce hacia un currículo mucho más reducido en contenidos obligatorios, organizado alrededor de conocimientos esenciales, grandes áreas de comprensión, problemas, proyectos y capacidades transferibles.Y aquí reaparece una idea que hemos discutido en otros artículos : menos acumulación curricular y mayor profundidad.

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C. La organización del aprendizaje.

Esta transformación puede resultar todavía más radical. ¿Por qué todos los estudiantes deberían aprender lo mismo, durante el mismo tiempo, al mismo ritmo y demostrarlo el mismo día? La tecnología y especialmente la IA comienzan a hacer posible algo que durante siglos era administrativamente muy difícil: la personalización masiva del aprendizaje.

Esto permitiría combinar espacios comunes de aprendizaje con trayectorias individuales; enseñanza presencial con experiencias digitales; trabajo colectivo con tutoría personalizada; edades cronológicas con niveles de dominio; tiempos escolares comunes con ritmos diferentes de progreso. Aquí nuestra reflexión de hace años sobre la escuela semigraduada y no graduada adquiere mucho sentido.

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D. El nuevo ecosistema docente

Quizás debamos evitar incluso hablar solamente del “nuevo rol del docente”.Porque podría tratarse de algo mayor. El estudiante del futuro podría aprender acompañado simultáneamente por docentes, tutores humanos, especialistas, compañeros, plataformas adaptativas, simuladores, agentes de IA y eventualmente robots educativos.

El profesor no desaparece, nunca desaparecerá. Pero deja de ser necesariamente el único centro desde donde emana el conocimiento. Su función humana puede hacerse incluso más importante: orientar, motivar, interpretar, cuestionar, acompañar, formar criterios, detectar dificultades, desarrollar valores y ayudar al estudiante a encontrar sentido a aquello que aprende.

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E. La inteligencia artificial y la relación humano-máquina.

Aquí considero que debemos hacer algo diferente de muchos documentos educativos contemporáneos. La IA no debería aparecer simplemente como otra tecnología educativa. Probablemente sea una dimensión transversal del nuevo modelo educativo. La pregunta no será únicamente: ¿Cómo utilizar IA para enseñar mejor?. También será: ¿Qué debe aprender un ser humano precisamente porque vivirá rodeado de inteligencias no humanas capaces de realizar una parte creciente de las tareas cognitivas?

Esto introduce alfabetización en IA, pensamiento crítico, verificación, ética, creatividad, autonomía intelectual y algo particularmente importante: saber cuándo utilizar la inteligencia artificial y cuándo deliberadamente no utilizarla.

F. La evaluación

La evaluación tradicional mira predominantemente hacia atrás: ¿Qué aprendiste de aquello que te enseñamos?

La nueva evaluación podría mirar predominantemente hacia adelante: ¿Para qué estás preparado ahora?

Entonces evaluar ya no sería solamente medir conocimientos. Podría significar colocar a la persona frente a situaciones, problemas, proyectos, decisiones, simulaciones y desafíos progresivamente más complejos, observando cómo moviliza conocimientos, habilidades, criterio, creatividad y recursos tecnológicos para resolverlos. La evaluación dejaría de ser únicamente una comprobación del pasado para convertirse también en una orientación hacia el próximo desafío.

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G. El tiempo, el espacio y la institución escolar.

¿Por qué la educación debe ocurrir principalmente dentro de un edificio, durante determinadas horas, durante determinado número de días y durante determinado número de años?. No significa eliminar la escuela física. La escuela cumple funciones sociales, afectivas y comunitarias insustituibles. Pero podríamos pasar de pensar en la escuela como lugar donde ocurre la educación a pensar en ella como: centro articulador de un nuevo sistema de aprendizaje. Se aprendería en la escuela, el hogar, la comunidad, empresas, laboratorios, museos, plataformas digitales, espacios naturales, centros científicos y ambientes virtuales.

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H. La certificación y la relación educación-vida.

Finalmente aparece una estructura que frecuentemente dejamos para el final, pero que condiciona todo el sistema. Hoy certificamos principalmente tiempo educativo recorrido: primaria, secundaria, bachillerato, licenciatura, maestría.Pero una sociedad de aprendizaje permanente podría necesitar certificar cada vez más:lo que una persona sabe, lo que sabe hacer y aquello para lo cual está preparada. Aquí entrarían competencias demostradas, portafolios, proyectos, microcredenciales y certificaciones acumulables.

La frontera entre estudiar → graduarse → trabajar comenzaría a desaparecer.

La persona podría alternar durante toda su vida:

aprender → trabajar → reaprender → certificarse → transformar su trabajo → volver a aprender.

¿Y si la verdadera finalidad de la evaluación no fuera comprobar cuánto aprendió una persona, sino ayudarle a descubrir hasta dónde está preparada para afrontar con éxito el siguiente desafío que la vida le presentará?

Porque esa idea puede convertirse en algo mayor que una reforma de los exámenes. Puede llevarnos a redefinir qué significa aprender, progresar, graduarse, certificarse y estar preparado en la educación del futuro.

SEGUIREMOS EN EL SIGUIENTE NÚMERO 2 DE 3. Piense en el futuro. Deje atrás el pasado y el mal presente educativo,

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